Para llevar a cabo muchos planes en la capital lusa, lo primero que hay que hacer es comprar una Lisboa Card. Se trata de una tarjeta que nos permite  acceder sin pagar nada más a toda la red de transporte y a muchos monumentos y museos, además de descuentos de hasta el cincuenta por ciento en donde no nos otorgue el acceso gratuito.

Preparativos para un viaje a Lisboa

La podemos encargar por Internet o hacernos con ella en una oficina de turismo (están en el Aeropuerto, el Palacio Foz, el Lisboa Welcome Center en la Plaza del Comercio y la Estación de Santa Apolonia) por 18,5 euros la de un día, 31,50 euros la de dos y 39 euros la de tres –las de niños son más baratas-.

Es un bono muy interesante si se va a pasar unos días en Lisboa viajando y visitando sitios, no tanto si es un fin de semana breve o poco movido o para estudiantes, poseedores del carné joven o mayores de 65, que ya tienen de por sí muchos descuentos. Además, en muchos medios de transporte, como el metro, necesitaremos esta u otra tarjeta para poder viajar, porque no aceptan efectivo. Si queremos andar a pie, hará falta calzado cómodo, pues Lisboa es una ciudad llena de pendientes.

Qué hacer en Lisboa jeronimos

Turismo cultural y monumental

Capital ancestral (fue fundada cerca del 1.100 a. C.), Lisboa está impregnada de historia y cultura: el terremoto, los restos romanos… Entre sus muchos museos (Oriente, de la Moda, de la Marina, de la Electricidad, de Carruajes…) probablemente el más importante de todos sea el de la Fundación Calouste Gulbenkian, cuya ingente colección (una de las más importantes del continente que no pertenezca a una administración) va desde Rubens y Rembrandt a Picasso y Dalí pasando por artesanía de la Roma Clásica y cerámicas de oriente. El otro museo imprescindible es el del fado, en la Alfama, que recorre la historia y los nombres más relevantes de esta variedad musical tan lisboeta.

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Los amantes del turismo de sitios históricos pueden empezar por la Plaza de los Libertadores, en la que se alza un grandioso en honor de la independencia del país, alcanzada en 1640. No muy lejos se hallan la estación de tren de Rossio, de estilo moderno que imita al gótico, la icónica plaza del mismo nombre o el Elevador da Gloria, que lleva al jardín elevado de San Pedro de Alcántara. La Avenida de la Libertad, ruta de tiendas, atraviesa todo el barrio histórico de la Baixa hasta la emblemática Plaza del Comercio. Podemos conocer cómodamente las callejuelas de este distrito y del de la Alfama, cuna del fado, en el turístico tranvía 28, además de pasar cerca de monumentos como el Panteón Nacional o la Catedral da Sé.

Al final de la Baixa, tomamos una de las grandes atracciones de Lisboa, el Elevador de Santa Justa, y alcanzamos barrio de Chiado, distrito de la bohemia. Allí proliferan las librerías y los cafés literarios, como A Brasileira, con su estatua de Fernando Pessoa en la entrada. Allí podemos ver las ruinas del Convento do Carmo, reconvertidas hoy en Museo Arqueológico.

Lejos del centro histórico, al oeste, fácilmente accesible por tranvía o barco, se encuentra Belém, con lugares tan especiales como la fábrica de los pasteles de nata, el Monasterio de los Jerónimos (El Escorial portugués), el Monumento a los Descubridores o la Torre de Belém. En el otro extremo, ya en la Lisboa contemporánea y junto al Tajo también, despunta el Parque das Naçoes, edificado para la Expo mundial de 1998. Puntos de interés allí son el comercial Vasco da Gama, el pabellón Atlántico, la Estación de Oriente –de Santiago Calatrava- y el Oceanario (acuario) de la ciudad.

Turismo gastronómico en Lisboa

Turismo gastronómico

Una de las mejores cosas que podemos hacer en Lisboa en comer. Pero antes de entrar al restaurante, una advertencia: los entrantes que nos pongan no son gratis. Tóquelos y verá abultada su cuenta como por arte de magia. Si viene de España, tenga en cuenta que allí es una hora menos y que no se suele comer más allá de las dos ni cenar más allá de las nueve de la noche. Si opta por un restaurante más modesto, tenga en cuenta que los platos del día son muy abundantes. Mejor pensarlo dos veces antes de pedir dos a la vez. Para presupuestos ajustados, existen varias opciones. Una son las zonas de restaurante de los centros comerciales. Otra, las franquicias portuguesas de comida rápida, como la Loja das sopas, H3 Hamburger Gourmet o la Companhia des Sandes, de comidas más ligeras. Alternativas menos temáticas son los snack bares, las cafeterías y ciertas pastelerías, con su menú annciado en la pizarrita de la entrada.

El plato típico de Portugal, y especialmente de Lisboa es el bacalao, con múltiples recetas: en ensalada, al horno con salsa, mezclado con otras cosas, dorado (en revuelto) pataniscas de bacalhau (parecidos a los buñuelos) y el más tradicional, con nata. Son característicos también los arroces, caldosos de pescado y marisco. Los más carnívoros pueden pedir bife à Marrare, Francesinha o la picanha brasileña. Los vegetarianos, acudirá restaurantes específicos, o la franquicia Celeiro Dieta. La especialidad para ellos son los peixinhos da horta, bolitas fritas de judías verdes. Para disfrutar del postre, basta con entrar en cualquier pastelería y encargar un pão de Deus, bollo de crema al coco. Además de, por supuesto, los pasteles de Belém, tortitas de crema pequeñas con pasta de hojaldre, yema de huevo, leche y azúcar. Prepararlos consume dos días y la base se hace en privado, de acuerdo con una receta secreta, la misma desde hace más de 200 años.

Estirándonos un poco, la cena nos la podemos tomar en el Barrio Alto, por ejemplo en el Lisboa à Noite (Rua das Gáveas, 69) o en el Sinal Vermelho (misma calle, 89). Otros sitios, como la Tasca do Chico, ofrecen también espectáculo de fado con la cena, aunque es más típico de la Alfama. Nuestro sitio favorito es la cervecería Trindade (Rua nova da Trindade, 20), la primera en mariscos.

La terraza más trendy de Lisboa, situada cerca del Castillo de San Jorge y de la Alfama, es la de la escuela de circo Chapitô. Probablemente tenga las mejores vistas sobre el río Tajo. Otra de restaurantes abierta hace pocos años, pero que se ganado un sitio para las escapadas, es el Mercado da Ribeira. Para quienes puedan permitírselo, algunos de los establecimientos más top de la capital lusa son el Eleven (Rua Marquês de Fronteira, 1070-051), donde come el todo Lisboa, y el Bica do Sapato (Av. Infante Dom Henrique Armazém B, Cais da Pedra, propiedad de John Malkovich).

Lisboa por la noche

La noche

Para introducirnos en la vida noctuna de la capital lusa, nada mejor que una buena cerverza y una tertulia fuera de algún del Barrio Alto, acompañada de alguna que otra caipirinha. También, o por la tarde, no hay que pasar sin tomar algún vino verde, moscatel o gijinha, el licor de gindas típico de Portugal –que cuenta incluso con su propia taberna, el Gijinha Espinheira-. A eso de las once empieza a haber ambientillo y hacia las cuatro de la madrugada cierran los bares de esta zona. Entre los favoritos del público están la Tasca do Chico el Palpita-me en la Rua Diário de Noticias, junto al Clube da Esquina. Un poquito más alejado está el Bicaense, en la cuesta del elevador de Bica.

Pero la noche no se acaba en el Barrio Alto. na vez acabado el copeteo por el Barrio Alto, podemos continuar la fiesta en varias discotecas. En el barrio de Alcántara (bajo el Puente 25 de Abril) hay una zona de marcha con discotecas y bares de todos los estilos y para todos los gustos; cerca está el famoso Budha Bar. Los sitios más conocidos están en otro distrito, el de Santos. El que quiera ver a gente de la farándula o de la política deberá intentar entrar en Kapital, local de gran etiqueta, bastante caro y con pocas tonterías sobre quién entra y quién no.

Por otro lado, en el barrio de Santos encontraremos algunos locales bastante conocidos. Políticos y famosos y famosos acuden a menudo a Kapital, una discoteca de etiqueta, poco asequible y en la que no se andan con miramientos a la entrada. Para bolsillos más ajustados y menos copete, y sin tener que desplazarnos, aunque siempre con mucha cola para entrar, está el Plateau, justo al lado, que acumula grandes colas para acceder. Es muy famosa la Lux, junto a la estación de Santa Apolonia, propiedad también de John Malkovich. Si aguantamos la fila para entrar, nos encontraremos con un amplio repertorio de músicas y ambientes y una fabulosa terraza desde la que ver amanecer sobre el río Tajo

Excursiones

No solo las cosas importantes de Lisboa están en el centro, también a las afueras. A tiro de piedra en coche o en autobús hallamos el pueblo de Sintra, buena parte del cual Patrimonio de la Humanidad-. Próximos a Lisboa están asimismo los espectaculares del Cabo da Roca y el exquisito Estoril, pueblo en el que tradicionalmente se han refugiado las clases altas, monarquías exiliadas incluidas. Su exclusivo casino sirvió de base para una novela de James Bond.

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