Cualquiera que pase en Lisboa más de un día debería hacer una excursión a la hermosa localidad de Sintra, cuyo hermoso casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además de pasar allí el día y comer, podemos aprovechar para visitar también algunos lugares muy interesantes de los alrededores, como las playas, los acantilados del Cabo da Roca o las elitistas villas de Cascais y Estoril.

¿Cómo y por qué ir a Sintra?

Hay varias maneras de ir hasta Sintra. En coche, salimos de Lisboa, tomamos la IC19 y estamos allí en unos 20 minutos; también se puede conducir por la N6, dirección Autódromo de Estoril, desde Cascais. Igualmente nos tendremos que desplazar hasta esta villa (desde Lisboa podemos tomar un tren en Casis do Sodré) para coger un autobús de Scotturb, líneas 403 o 417, para llegar hasta Sintra por el módico precio de un euro –si estamos en Estoril, podemos subirnos a la línea 418).

Por último, para ir directamente desde Lisboa, hay que coger un tren de cercanías hacia Sintra en la estación de Oriente, en Sete Ríos o en Rossío (línea verde directa Lisboa-Sintra, unos 40 minutos de viaje). Dentro de Sintra, si vamos a subir al Palacio da Pena y queremos ahorrarnos la cuesta de ida y la de bajada (algo más de una hora de caminata en total, más o menos; está prohibido subir en coche) existe un microbús especial al precio de 5 euros ida y vuelta.

Por todos estos viajes, es interesante hacerse con una tarjeta de transporte turística. Sobre todo si se va visitar muchos monumentos o permanecer unos cuantos días en la capital Lusa, es más que recomendable adquirir una Lisboa Card, que proporciona transporte público gratuito y descuentos en sitios de interés, como la Quinta, el Palacio da Pena y el Convento.

Palacio da Pena

Probablemente, y con justicia, el monumento de Sintra más famoso de todos, por su gran variedad de colores y su situación dominante, en lo más alto del pueblo. Podemos vistiarlo todos los días de 10:00 a 18:00 -mejor a primera hora, antes de que se formen colas- y hacerlo, si somos adultos, nos costará 14 €. Existe entrada combinada con el Castelo dos Mouros. La entrada también incluye el recinto ajardinado, que nada tiene que envidiar a muchos jardines botánicos.

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El Palacio da Pena se distingue por el eclecticismo de su hechura, que lo convierte en singular: desde elementos típicos de Portugal (manuelinos) como los azulejos de las fachadas hasta otros más bien románticos, como la iconografía mitológica y religiosa, junto con detalles mudéjares, torres góticas o muebles del Barroco. Es un castillo realmente espectacular, tanto por dentro como por fuera.

Junto al patio central, de visible influencia árabe, encontramos las habitaciones privadas de los cortesanos, el comedor -con vajilla que se cambiaba a diario para conjuntar con la reina-, dormitorios y salones de recepciones. En origen fue un monasterio de los jerónimos, que más tarde se trasladaron a Lisboa cuando se vio destruido por un terremoto. El rey Fernando II compró las ruinas -de las que quedan una capilla- y edificó sobre ellas un palacio para su esposa María, que encargó alarquitecto Ludwig Von Eschewege.

Qué ver en Sintra quinta

Quinta da Regaleira

Uno de los rincones más mágicos del pueblo: cautivador, natural y misterioso. Se trata de una finca adquirida a principios del siglo pasado por un millonario, que encargó al arquitecto Luigi Manini, además del palacio, capilla, torreones, lago, pozo e invernadero. Se conservan algunos bocetos del diseño, la biblioteca y estancias del filántropo Antonio Carvalho, que quiso que su propiedad aunase toda clase de corrientes arquitectónicas. Así, se mezcla lo manuelino con lo romántico, lo mitológico con lo neogótico.

Quizá el aspecto más intrigante del lugar es que está concebido como un santuario de la masonería, de la que Carvalho era miembro. Además de los motivos masónicos desperdigados por la finca, ello es evidente en el llamado “pozo iniciático”, una torre invertida en forma de espiral que servía para realizar rituales.

Con mapa incluido, se tardan dos horas en recorrer la casa y los preciosos jardines, que albergan túneles secretos y caños espectaculares, como la Fuente de la Abundancia. Abre a las 10:00 y cierra a las 17:30 en noviembre, diciembre y enero, a las 18:30 en febrero, marzo y octubre y a las 20:00 de abril a septiembre. La entrada general vale 6 euros.

Castelo dos Mouros

Como indica su nombre, se trata de un castillo árabe del siglo VIII. Enclavado en la sierra, desde su cima se avistan el palacio da Pena y todo el pueblo. Esta fortaleza, de la que solo quedan hoy ruinas, fue tomada en el siglo XII por Afonso Henriques, el primer rey de Portugal, por lo que aún mantiene dos portones románicos y frescos de lo que fue una necrópolis en la Edad Media.

Quedan las murallas, un paso de ronda y cinco torres. La más alta, la Torre Real, tiene 500 escalones hasta su cumbre. Además de los restos de la fortificación, de nada menos que 450 metros de perímetro, se conservan la capilla de San Pedro, de estilo romántico portugués, y la vieja cisterna que abastecía al Palacio Nacional de Sintra.

El horario de visita es de 9:30 a 20:00 y el precio del acceso para adultos de 8 €

Qué ver en Sintra pena

Palacio Nacional de Sintra

Quizá no tan conocido o concurrido como el de Pena, pero es Patrimonio Mundial y sus dos chimeneas cónicas lo singularizan. Antigua residencia de la monarquía, de estilo árabe reformado a lo manuelino en el siglo XV, conserva una fantástica muestra de los mejores azulejos del país. Las chimeneas, de unos 33 metros, parten de la cocina, donde se asaban las presas del muy cinegético rey João I.

Cuenta con una capilla de mosaicos de varios colores y techo de madera tallada. En la Sala dos Cisnes, donde se celebraban los banquetes, encontramos frescos de 25 de estos animales; en la Sala das Pegas, urracas; y en la dos Brasões, emblemas de casas nobles del siglo XVI.

Está abierto todos los días de 9:30 a 19:00 y es gratis el domingo por la mañana. El precio de la entrada es de 10 euros para los adultos.

Palacio de Monserrate

A solo cuatro kilómetros del centro andando -también hay bus- se encuentra esta joya de Sintra, restaurada recientemente. Erigido en plena sierra como casa estival para un eristócrata durante el siglo XIX; lo más destacado de él es su fabuloso jardín botánico, que cuenta con alrededor de 3.000 especies de plantas procedentes de todo el mundo, incluso con subdivisiones como el Jardín de Japón, el de México, el Valle de los Helechos… El interior del peculiar palacio es más bien pequeño y su entrada la preside la famosa quimera griega.

Los toques árabes son muy evidentes en los arcos y la decoración con estucos, mientrasque las ventanas tienen un aire gótico. Tras la última restauración, además de ver la sala de la música, se puede visitar la segunda planta. El palacio abre todos los días de 9:30 a 19:00 y el parque una hora más. La entrada de adultos son 8 euros.

Convento dos Capuchos

El doble de alejado, a 8 km, ya en pleno Parque Natural de la Sierra de Sintra, se encuentra este antiguo monasterio. Merece casi más la pena por el entorno que por la visita así, porque no es nada monumental ni espectacular, sino un simple y sencillo edificio de piedra, sumamente austero, reflejo del voto de pobreza de los ocho frailes capuchinos que en él vivían. Data del siglo XVI y en él se pueden admirar los azulejos que reflejan la Pasión de Cristo en la pequeña capilla del Senhor dos Pasos.

Son visitables las estrechísimas celdas (los monjes ni siquiera podían dormir tendidos), la cocina, la biblioteca, el refectorio, la Sala do Capitulo y el patio interior, con una enorme fuente hexagonal. Abre a diario de 09:30 a 20:00 y la entrada general vale 7 euros.

Chalet y jardín de la Condesa, Sintra

Chalet y jardín de la Condesa

La última visita, no tan interesante como las anteriores. Se trata de una imitación de un chalet alpino construido por orden del rey Fernando II y su segunda esposa como refugio romántico. Restaurado en 2007 tras el abandono republicano y un incendio, lo más interesante de la visita es el jardín -con trenecito incluido-, no tanto la casa, sin muebles y por la que hay que pagar 9,5 euros para entrar. Abre de 9:30 a 19:30.

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