Rutas típicas

Nada mejor para conocer la Lisboa más emblemática en los míticos tranvías, con dos precauciones: llevar dinero en efectivo para el billete o una tarjeta turística -si va a viajar y visitar muchos lugares, recomendamos encarecidamente comprar una Lisboa Card- y tener cuidado con los carteristas que acechan en ellos. El más conocido de todos es el número 28, que sale de la Praça do Martim Moniz (al norte de Baixa) y discurre por los barrios históricos de La Baixa, Graça y Alfama, pasando por delante, por ejemplo, de la vistosa Catedral da Sé.

Continúa por el distrito artístico de Chiado, el juerguista del Barrio Alto y finaliza la menos turística pero también interesante zona de Estrela, con su solemne Basílica. Todo en solo 40 minutos de viaje. El otro tranvía más concurrido es el 15E, que parte de la Praça da Figueira, en Baixa, y acaba en la estación de tren de Algés, con la misma duración que el anterior. Muchos turistas, no obstante, prefieren no acabar la ruta y se bajan en el Mosteiro dos Jerónimos en Belém, para visitar este barrio al que no llega el metro. Otra posibilidad es continuar y admirar los muelles modernos, el puerto deportivo y el Tajo.

Existen multitud de touroperadoras que venden visitas guiadas por todo Lisboa, para todos los gustos y con diversos precios y duraciones. Uno que destacamos es el Lisboa Hop on Hop off bus, que cuenta con cuatro opciones de viaje (Belém, Oriente, Castillo y Cascais) y audioguía en 14 viajes distintos. Los autobuses turísticos salen desde la estación del Marqués de Pombal y la entrada vale 26 euros para dos días. En temporada alta (abril-octubre) salen cada 25 minutos de 9:00 a 19:00 y en temporada baja (noviembre-marzo) de 9:30 a 16:55 cada media hora.

Lisboa nocturna

Los amantes del buen beber pueden solicitar un tour por los bares más especiales del Barrio Alto, al que siempre recomendamos ir a tomarse una cerveza (a Trindade, a la Tasca do Chico o a la Bicaense, por ejemplo) o una gijinha mientras se charla con los amigos.

Si nos nos tiran más las discotecas, tenemos dos zonas por las que realizar nuestra propia ruta. Una es la de las Docas, en Alcántara (bajo el Puente 25 de Abril), con discotecas y bares de toca clase de música y gusto, con el cercano Budha Bar como plato fuerte. Los locales de más renombre están en el distrito de Santos: Kapital, sitio caro, de exigente acceso y elitista, lugar de diversión de estrellas y políticos; y Plateau, algo más popular, pero muy concurrida.

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Rutas por Lisboa litoral

Costa y Sierra de Sintra

Pasando ya al terreno de las excursiones, la primera e ineludible es al noroeste de Lisboa, en las playas y la sierras cercanas a Sinrta. La mejor manera de disfrutar este camino es en coche, aunque también podemos coger un tren desde la Estación de Oriente hasta Sintra, pueblo Patrimonio de la Humanidad, con tantísimo que ver (Palacios, jardines…) que merece una entrada aparte. Si seguimos un poco más allá, llegaremos a los increíbles acantilados del Cabo da Roca, el más occidental de toda la Europa continental, con faro y mirador incluidos.
A la vuelta, es interesante pasar por la Playa de Guincho, los ricos de la Boca do Inferno y la antigua villa pescadora de Cascais, hoy convertida en un lugar aristocrático de imponentes mansiones. Continuando por su paseo marítimo se llega a Estoril, un lugar también opulento en el que destaca sobre todo su casino..

Óbidos, Monasterio de Batalha y Fátima

Probablemente la ruta que más tiempo requiere, por su lejanía de la capital -no es aconsejable dedicarle menos de un día entero-, pero no por ello menos interesante. La primera parada es Óbidos, a una hora en coche (A8 y salida 15 de Lisboa) o en autobús (salida desde la estación de Campo Grande, 7,6 euros por trayecto). Lo más remarcable de él es su grandioso castillo, hoy posada, y las callejuelas de alrededor, además de algunas iglesias y un acueducto de tres kilómetros. En esta pequeña villa, Patrimonio Nacional, se celebra además un mercado medieval en verano y un Festival del Chocolate en enero, además de ser muy recomendable su gijinha (licor de frutas). Es de gran importancia histórica, pues era el pueblo que los reyes portugeses ofrecían como regalo a sus esposas y el sitio donde se gestó la Revolución de los Claveles.

Continuando el trayecto en coche (no hay transporte público) llegamos al monasterio gótico de Batalha, Patrimonio de la Humanidad. Abre de 9 a 18:00 y la entrada general cuesta 6 euros; algunos colectivos y los portadores de la LIsboa Card tienen entrada gratuita. Fue construido durante los siglos XV al XVII, pero nunca terminado del todo. No destacamos nada en particular de él porque merece la pena visitarlo tranquilamente y admirar cada rincón.

No muy lejos de allí está en coche otra visita interesante. Conocida por ser el lugar donde la Virgen María se le apareció a un grupo de niños pastores a principios del siglo pasado, la aldea de Fátima -hoy ciudad,debido a la gran afluencia de peregrinos y el desarrollo que ello supuso) es un lugar para el turismo religioso, con sus estatuas, Basílica, columnatas y la Capilla de las Apariciones. Desde Lisboa, se puede llegar en autobús desde Sete Ríos.

Rutas por Lisboa caparica

Costa da Caparica y Sesimbra

Una ruta especialmente interesante para el verano, la Costa de Caparica se sitúa en el Océano Atlántico inmediatamente al sur de Lisboa, cruzando el río Tajo. Es el arenal favorito de los habitantes de la capital –a los que se verá en mayor cantidad que los turistas- y se puede disfrutar en cualquier momento del año, aunque, obviamente, mejor evitarlo los fines de semana estivales. La ruta empieza en la localidad de Costa de Caparica y se alarga por 30 kilómetros de playas esplendorosas, hasta que finaliza en el Cabo de Espichel, un acantilado de espléndidas vistas.

Al pueblo de Caparica podemos llegar en coche, cruzando el puente del 25 de abril y continuando al sur 10 kilómetros; solo en autobús (línea 153 desde Praça de Espanha o línea 161 desde Praça do Areeiro) o en ferry y bus, partiendo de Cais do Sodré  hacia Cacilhas y tomando luego el autobús 124 o saliendo de Bélem con dirección a Trafaria y allí subiéndose al autobús 129. Poco hay que ver en Caparica, ciudad de servicios (alojamiento, cámpines, comercios…); lo más interesante es que, los domingos por la mañana, se organiza un rastro callejero con antiguallas, piezas decorativas, discos, comics y otros artículos de coleccionismo.

Elija usted mismo cualquiera de las enormes y bien conservadas playas en las que quiere pasar el día descansando, tomando el sol, acampadas o surcando las olas; además de surfistas, también es posible dar con algún pescador que muestre sus capturas sobre la arena, aunque es una actividad hoy en declive. Bien diferenciados, hay arenales para los visitantes nudistas u homosexuales. Además, en verano y durante el día, existe un tren turístico que va desde el pueblo hasta la última playa, con salidas cada media hora y billete a 4,5 euros para adultos ida y vuelta.

Terminando la costa llegamos a los cautivadores riscos del cabo de Espichel (con la curiosa Ermita de la Memoria en la cima) y siguiendo hacia el este con el coche arribamos a la villa pescadora de Sesimbra, instalada en la Sierra da Arrábida. Asimismo se puede ir en autobús desde la Praça de España, bien en el número 207 –directo por la autopista-, bien en el 260. Allí cabe visitar su portentoso castillo, darse un chapuzón tranquilo en la aislada del oceáno Laguna de Albufeira, entrar en la fortaleza de Santiago –del siglo XVII-, contemplar el pintoresco Porto da Abrigo o simplemente admirar el arte callejero del casco viejo. También es un buen lugar para degustar comidas del mar (marisco, pulpo, pez espada) o disfrutar de los vinos de la zona.

Évora

Si se va hacia Lisboa desde el este, o si ya se está en ella y se dispone de bastante tiempo, merece la pena hacer una escapada a la antigua ciudad de Évora –Patrimonio de la Humanidad en su parte histórica-, a una hora y media en coche de la capital. También se puede ir a Évora en tren desde la Estación de Oriente o en bus desde la Estación de Sete Ríos, una opción algo cara. Évora se puede conocer andando en unas pocas horas, por ejemplo, comenzando por la calle 5 do Otobro, que nos llevará al centro monumental mientras disfrutamos de las viviendas portuguesas tradicionales con flores en los balcones y algunas tiendas de artesanía. Para hacer noche contamos con el Monasterio dos Loios, hoy reconvertido en pintoresca posada.

El centro de la localidad es la Praça do Giraldo. Cerca se conserva un templo del siglo I dedicado a la diosa romana de la caza, Diana, con sus correspondientes columnas de orden corintio. A su lado está el Palacio das Cinco Quinas, con ventanales de aire árabe. La siguiente parada es el museo regional de Évora, otrora Palacio del Arzobispado, de gran valor arqueológico (entre su colección, destaca un políptico del siglo XV). El monumento más vistoso es la catedral de Évora, perteneciente al románico, pero con tintes góticos; imita a las catedrales francesas de la misma época, simples pero impresionantes. Toca armarse de un poco de frialdad para ir a la última atracción, la Iglesia de San Francisco, a través de cuyo via crucis de azulejos llegamos a la tétricamente célebre Capela dos Ossos, con paredes recubiertas de calaveras y esqueletos humanos.

Por el mismo camino, poco después de la frontera española, está el hermoso enclave de Elvas, que cuenta con un enorme acueducto, multitud de fortalezas y murallas y un Museo Bélico.

Rutas por Lisboa fadista

Al margen de lo convencional

Además de los tours turísticos comerciales típicos, hay otros más originales e interesantes. Entre las distintas rutas a pie disponibles por Lisboa (por la zona vieja, por la parte más transitada, por los misterios de la ciudad, gastronómica, vinícola o incluso con los ojos vendados), recomendamos contratar una por el caso viejo acompañado de una cantante de fado.

Si queremos hacer turismo y a la vez cuidar la línea, lo mejor es un paseo guiado en bicicleta, aunque será un poco agotador por la cantidad de cuestas que tiene Lisboa. En la propia página web de la Lisboa Card encontramos un tour de cuatro horas, que sale a las 9:30 de la Alameda Cardeal Cerejeira. En ella, el guía nos paseará por toda Lisboa mientras nos cuenta su historia -en inglés-, desde el Parque Eduardo VII (próximo a El Corte Inglés) hasta la Torre de Belém, en la orilla del Tajo.

En otros artículos tratamos distintas rutas por la capital en tiempo limitado (un día o dos).

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